Colegio
Santo Domingo Padres Dominicos

Espíritu Domínico

Colegio Santo Domingo - Padres Dominicos

Espíritu Domínico

El espíritu de nuestro colegio se encarna principalmente en buscar cultivar valores dominicos esenciales: veracidad, respeto, responsabilidad, compasión, sentido de comunidad, vida de oración, espíritu crítico.

Valores dominicos esenciales

Veracidad: Actuar con sinceridad y transparencia al responder a las situaciones vividas y a los propios actos. Supone contar como base la creencia en Jesucristo como la verdad que nos hará libres. Vivir en la verdad lleva necesariamente a vivir en libertad.

Respeto: El respeto a la dignidad de toda persona, creada y amada por Dios, y la fraternidad se hacen vida en la forma en que nos relacionamos. Por ello, necesitamos de un trato respetuoso con todas las personas, evitando formas ofensivas o humillantes, buscando la amabilidad y el vocabulario adecuado, tratando a todos como semejantes. Es preciso que ello sea una actitud permanente con toda persona dentro y fuera del colegio.

Responsabilidad: Ser responsable significa comprender los propios actos como elección,  cumplir de manera adecuada y oportuna las obligaciones y compromisos y estar dispuesto  a responder por las consecuencias de ello para sí y los otros.

Compasión: La entendemos como la respuesta personal a las necesidades, expresadas o no, de otro  ser  humano.  Razonar  con  ello  y  sentirlo  como  parte  de  la propia  existencia. Vivir en comunión, significa dar de nosotros mismos, salir al encuentro del otro y de Dios, pues en esta salida es donde hallamos plenitud y felicidad.

Sentido de comunidad: Como la práctica de los valores que nos convoca y unifica en un solo pensamiento y un solo corazón. Aquello que hace que nuestro encuentro sea personal, cuando cada uno se siente responsable de todos, y se tiene algo en común capaz de crear un “sentimiento de nosotros».

Vida de Oración: Buscamos que nuestros alumnos puedan desarrollar una vida cristiana íntegra, en un diálogo con Jesús y María por medio de la oración personal, comunitaria, por medio de la celebración de los sacramentos. 

Espíritu crítico: Nuestra acción educativa buscará acompañar a los alumnos y alumnas en la formación de un sano “sentido crítico”, basado, por una parte, en una firme fidelidad a la verdad de Dios, de la que nuestra propia verdad es un reflejo, y, por otra, en la actitud de  abierta  comprensión  dialógica  al  parecer  de  los  otros. Educar para discernir cómo debemos y queremos actuar. En la tradición de la Orden, esto se conoce como “formar el juicio crítico de las personas”.

La fundación de la Orden de Predicadores, por parte de Santo Domingo de Guzmán, fue una novedad radical para la Iglesia de ese entonces. Así, los “frailes predicadores” nacen para la predicación de la palabra de Dios y la salvación de los seres humanos. Desde el principio son enviados a todos las personas, grupos y pueblos, a los creyentes y no creyentes y, sobre todo, a los pobres. 

Las características esenciales de la forma de ser dominico son la búsqueda de la verdad del evangelio, fortaleciendo el espíritu de vida fraterna en nuestro colegio. Por medio de este descubrir la verdad queremos generar una conciencia del respeto mutuo, la sana alegría que nos genera el estar en familia, en una palabra poder sentirnos en casa. Sólo desde esta perspectiva podremos abrirnos al anuncio de la buena noticia del reino de los cielos por medio de un gran abanico de actividades y expresiones apostólicas.

Con todo, como Colegio Santo Domingo – Padres Dominicos nos comprometemos a inculcar a nuestros alumnos: 

  • La convicción de que el ser humano vale más por su ser que por su riqueza material.
  • La solidaridad y la fraternidad con todos, para que puedan llegar a ver al otro como hijos de Dios y hermanos de Cristo. Aquí está para nosotros la clave de todo lo demás.
  • La paz, la convivencia, la comunicación entre los seres humanos y los pueblos enraizados en sus tradiciones, con espíritu abierto, dialogante, flexible, ajeno a toda forma de violencia.
  • La responsabilidad personal, en el sentido del deber, la asunción del trabajo como enriquecimiento de la propia persona y como ineludible aportación a una sociedad desarrollada.
  • El sentido de la justicia en las relaciones personales y en las estructuras de la sociedad.
  • El desarrollo de un sentido y toma de conciencia de la verdadera libertad, en un desarrollo humano y cristiano.
  • Conocimiento para participar de un modo efectivo en el desarrollo de la sociedad a través de la vida profesional.
  • La visión positiva del hombre y la mujer y del acontecer humano motivando la esperanza y la alegría que deben ser el talante habitual de educadores y alumnos.